miércoles 16 de julio de 2008

«Felipismo y corrupción han ido de la mano»




Víctor Márquez Reviriego; Época, 12-X-1998



Pablo Castellano, abogado de la acusación.

Uno de los socialistas mas antiguos, y más dialécticos, hoy acusador del PSOE a su juicio por faltas del pasado inmediato. Abogado, que de muy joven intervenía en juicios de faltas a tanto la pieza: caso ganado, dos duros; juicio suspendido, un duro; caso perdido, nada... Él no ha perdido el juicio, ni la mordacidad. Entró en el PSOE en 1960, y ahora está en el Pasoc y en Izquierda Unida, y es diputado en el Congreso...

Extremeño nacido en Madrid. Su madre (compañera de carrera de una hija de Indalecio Prieto y un hijo de Giral) tuvo farmacia en la calle Atocha. Castellano es apellido de resonancia judía; y Cardalliaguet, francés de la Auvernia.

Pablo Castellano Cardalliaguet llegó a Derecho por ir a algún sitio, pero luego se enamoró de la abogacía, donde anduvo con juicios de faltas de uno a otro juzgado hasta tener bufete propio especializado en Mercantil y Civil, y luego dedicado a todo, con colegas prestigiosos como Liborio Hierro y Javier Mauleón.

Le pregunto por sus hijos:

-De mis primeras peripecias tengo cuatro hijos y estoy a punto de tener el quinto nieto; y de mis últimas peripecias, una hija de dos años.

-¿Cuántas peripecias has tenido?

-Como alguna se me olvidaría, vamos a decir que fueron más de cinco, pero no llegaron a diez.

Alférez de complemento en Sevilla, quiero saber de qué ejército es partidario, si del profesional o del obligatorio.

-De ninguno, por lógica. Cuando hay paz no sirven, y cuando hay guerra va todo el mundo. Pero tampoco soy un antimilitarista beligerante; y si tiene que haber ejército, que sea un grupo de especialistas y profesionales que llegado el caso puedan dirigir a los demás... Mas sin la preeminencia política que han gozado a lo largo de siglos. Por eso producían recelo; y lo siguen produciendo esos complejos bélico-industriales que condicionan la vida política... Por ejemplo, el factor OTAN es condicionante de todo el desarrollo europeo.

-¿Imaginabas que Javier Solana pudiera estar alguna vez al frente de la OTAN?

-Me hubiera gustado imaginármelo un día que dimos un mitin los dos contra la OTAN.

-¿Quién se oponía más, tú o él?

-No había distinciones entonces. Sólo hubo uno que fue siempre prootánico y proamericano y promonárquico, y que nunca lo disimuló: don Luis Solana, el hermano de Javier.

"La Justicia es igualdad más libertad"

-Un precursor.

-Más que un precursor: un inspirador de toda la política. Porque lo que hemos dado en llamar el felipismo -y no tiene por qué ser despectivo el término, sino clarificador- es una política absolutamente proatlantista, monárquica, neoliberal y por lo tanto el viejo pensamiento de la clase obrera como elemento esencial ha sido sustituido por eso.

-¿La idea que se tiene de Prieto no va por ahí?

-No. Estaba muy alejado del liberalismo que hoy se predica y se practica, por mucho que hagan bromas con sus frases donde se decía liberal. Y está asociado a hechos como la huelga general de 1917.

-Y la Revolución de 1934.

-Claro. No tendría quizá la proclividad de Largo Caballero a ver todo desde el punto de vista, entre comillas, "proletario"; pero presentarlo como un social-liberal al uso de hoy es una caricatura mala.

-¿Eso supone que el PSOE actual no tiene antecedentes?

-Absolutamente ninguno. Ni el más moderado socialista de aquella época, como podría ser don Fernando de los Ríos, ni don Julián Besteiro, defendieron jamás estas tesis. Tenían un concepto muy serio del Estado y de sus obligaciones con la igualdad y la libertad. Porque igualdad más libertad forman la justicia. Pero en ellos tenía preeminencia absoluta el valor igualdad.

-Entonces Felipe González recrea el partido...

-A partir de 1974, de Suresnes, no lo ha ocultado jamás, y él y todos los que le han rodeado presumen de haber refundado el PSOE. Es una mutación genética en lo orgánico, en lo político y en lo ideológico, que hace que puedan decir lo que dicen. Y repito que no lo utilizo como argumento contra nadie, sino como lo debería usar un historiador. Aquel viejo partido de Pablo Iglesias fue consumiéndose y sus vestigios pudieron servir para alimentar un fuego, pero no para su reconstrucción. Y dió paso a una cosa nueva.

-¿Y dónde anida el viejo espíritu?

-Hay individualidades que lo conservan. Por ejemplo, Nicolás Redondo conserva el espíritu del PSOE antiguo. Lo cual no quiere decir que seamos gente anticuada. Ese espíritu da coherencia a la interpretación de situaciones modernas. Y también estará en Luis Gómez Llorente.

-¿Hizo mal en irse en 1982?

-Creo que sí, pero no soy quién para juzgarlo. Su falta en la izquierda se nota seriamente. Servía de freno, por su influencia sobre Alfonso Guerra y Carmen García Bloise. De haber continuado, algunas cosas no se hubieran producido. En eso tuvo mucha suerte. Más que yo.

-¿En qué sentido?

-El estar alejado le permitió no tener que soportar, como algunos hemos soportado, callando muchas veces, chillando otras, siendo objeto de toda clase de insultos, el ver cómo a tu lado estaba prosperando la mediocridad, la sinvergonzonería y la golfería y se estaban cometiendo toda clase de excesos... Es más cuando yo se lo contaba no se lo creía. Supongo que luego, con la OTAN, la reforma laboral, la reconversión industrial, la corrupción, habrá tenido que reconocer que felipismo y corrupción han ido de la mano.

-¿De manera inevitable?

-Cuando el que tiene el poder tiende a eliminar todo mecanismo de control, el camino hacia la corrupción es imparable. Por eso González hablaba de conspiración de los sindicatos, de los periodistas y de los jueces...

-¿Cuánto tiempo estuviste en el poder judicial?

-En el Consejo, como vocal, de los cinco años para los que fui elegido sólo estuve cuatro. Salí para presentarme a las elecciones con Izquierda Unida en 1989. Pero fueron cuatro que sinceramente han sido esenciales para mi vida jurídica.

"Las presiones son, sobre todo, económicas"

-Tú venías de la abogacía.

-Pero como un abogado que afortunadamente tenía un despacho que le permitía sacar adelante a los suyos. Después, al estar en esta casa desde 1977, me acercó a la tarea de elaborar las leyes y al complicado mundo de intereses que hay detrás de cada artículo y de las presiones...

-¿De dónde vienen?

-De sitios muy diferentes, pero sobre todo son económicas. No hay peor ciego que el que no quiere ver, pero aquí hay leyes que cualquiera que tenga sensibilidad y olfato -sobre todo olfato hebreo- huele su origen...

-Aquí, en el Congreso, eras diputado por Cáceres.

-Me hice cargo del partido allí, y cuando fui expulsado del PSOE se sacaban cuatro diputados y tres senadores y una "jartá" de concejales, alcaldes, diputados provinciales. Esa satisfacción no me la va a quitar nadie.

-¿Te sientes extremeño o cacereño?

-Cacereño, porque los extremeños se sienten cacereños o pacenses. Lo cual no quiere decir que tengan que estar enfrentados o no reconocerse del mismo proyecto vital. Los cacereños, para los pacenses, somos "mangurrinos"; y a los pacenses, los de Cáceres les llaman "gitanos". Yo decía en broma que al pasar de Cáceres a Badajoz me tiraban con perdigón lobero. Ten en cuenta que hubo un tiempo en que aseguraban que en el PSOE había 51 agrupaciones y un forúnculo, que era Cáceres. Dentro, te digo, de unas relaciones cordiales. Cuando yo salí, los cacereños, con un cierto sentido del pragmatismo que me pareció muy normal y muy sensato, se aproximaron a Badajoz, porque pensaron que allí estaba el poder.

-¿Cómo les fue?

-Nada mal. Me causa satisfacción ver gente que eran no ya de las Juventudes, sino pipiolos, y no digo ya radicales sino casi "lumpen", y que han acabado de provectos senadores...

-Hombre, ¡tanto como provectos!

-Sí, sí... Porque en el momento mismo en que te hacen senador te hacen provecto.

-¿Por qué?

-Tal como está configurado el panorama constitucional, nada más llegar a esa casa, se hacen provectos, a lo mejor con 31 años.

-El panorama constitucional no te parece...

-Es evidente que una transición que no hubiese sido tan "modélica", entre comillas, hubiera ido a un sistema unicameral y no hubiera andando con estas chuflas. A una Constitución realmente seria no se le hubiera ocurrido decir alguna de las cosas que dice la nuestra, ¡que Dios guarde!, porque puede haber cosas peores.

-No te quejes Pablo, que es así.

-No, no... Si yo he vivido aquí ocasiones muy gratas, entre los colegas de un PSOE que moría. Por ejemplo, cuando se mantuvo el voto republicano.

-Gran discurso entonces el de Gómez Llorente.

-O cuando a mí me tocó -y lo agradezco- defender el jurado, y cuando el debate de la pena de muerte; e incluso el que algunos me echan en cara hoy cuando defendí la ley antiterrorista, que calificaron de anticonstitucional... Pero no sólo no se declaró así, sino que alguno de los que más vociferaban contra esa ley después manifestaron su conformidad con la ley Corcuera. La vida está cargada de paradojas... Bueno, más que de paradojas, de claudicaciones, ruindades y mezquindades.

-¿Tienes trato personal con Felipe González?

-El que debe tener cualquier ciudadano con cualquier ciudadano.

-¿Cuál es?

-Deben saludarse cortésmente cuando se cruzan en su pasillo o si coinciden en un ascensor.

-¿Algo más?

-Es bueno, para no dar lugar a confusiones, no pasar de ahí.

-Pero en el PSOE te quedan muchos amigos...

-¡Evidentemente! Yo siempre dije que allí había amigos, compañeros y co-carnetarios. Y me quedan amigos y compañeros, porque en el PSOE hay gente que puede llamarse con un cierto orgullo socialista, aunque el ambiente en que vive sea tan hostil, que sólo me lo confiesan a mí.

-¿Cómo eran los llamados co-carnetarios?

-Generalmente despreciables. Algunos podían venir del movimiento carlista, otros todavía olían a camisa azul o a Opus...

-¿La expresión "vaticanistas" es tuya?

-Sí, pero la produje en un ambiente coloquial y luego la consideraron útil y la repetían: "como dice Pablo, los vaticanistas"... Porque tú, Víctor, que me conoces, sabes que yo soy muy dado a buscar imágenes coloquiales, y que luego a algunos les parecen ocurrentes y se convierten en acuñaciones. Pero están hechas sin mala intención.

-¿Son ocurrencias o conclusiones?

-Más bien ocurrencias, o si quieres "boutades", que a mí me gustan mucho.

"La gente con salero, provoca"

-Para provocar.

-La gente que tiene salero en la "boutade", provoca. Por ejemplo, en Andalucía lo llaman gracejo. ¿Pero qué hay en Andalucía sino una auténtica inflación de "boutades" bien construídas? Por ejemplo, esa frase que dice: "Trabajas menos que los Reyes Magos".

-Jajaja, será de un impío republicano.

-Claro, sólo trabajan un día al año... Es una ocurrencia extraordinaria. Yo cada vez que voy por tu tierra siempre estoy pendiente de lo que se dice por calle, en la barra de un bar por General Polavieja tomando un fino...

(Nuestro hombre estuvo en Sevilla. Hizo allí las prácticas de Milicias como alférez en el regimiento "Soria nº 9". Después de acabar Derecho se fue a París, en una especie de exilio voluntario, y trabajó en una tienda, en un laboratorio de supositorios, en una fábrica de betunes... Vuelve a España para las prácticas cuando la guerra de Ifni, donde iba su regimiento. La muerte del alférez Rojas Navarrete hizo que no enviaran más estudiantes en prácticas. Compañero suyo en el cuartel de la carretera de Alcalá de Guadaira, con un patio de naranjos casi mareante en primavera, fue Pascual Sala, jurista de mérito; y de renombre por aquello que llamaron "pascualazo")

-¿Tiene mucha influencia la política en los jueces?

-Vivimos en una situación que conduce a la confusión. Porque hay quien piensa que en España no hay independencia judicial. Y en España hay una independencia judicial absolutamente garantizada por la ley... Ahora bien: ¿que ley -por mucho que garantice la independencia judicial- te garantiza que un juez no quiera venderse? O alquilarse, o prestarse...

-¿O regalarse?

-Se dice que en España la justicia no se vende, sino que se regala. Entonces, yo digo: ¿Independencia del poder judicial e independencia de cada juez? ¡Absoluta! Y me molesta que se diga que no hay una justicia independiente porque haya magistrados que no lo son, porque algunos sean serviles, sumisos o auténticos corifeos y no piensan en el Estado social y democrático de Derecho, sino en qué méritos hace con el poderoso para dejar de poner sentencias cuanto antes.

"Toda justicia es política"

-¿La politización de la justicia?

-No se debe emplear esa frase, porque toda la justicia es política. ¿O es que no la hay en la defensa de un trabajador o en la de un empresario? Lo que hay que hablar es de la partidización de la justicia. O, mejor, de la partidización de las instituciones judiciales. Es muy grave que días antes de que se dicte una sentencia, se sepa cuál va a ser el voto de unos magistrados y el voto de otros.

Y aquí se corta, que no se acaba, la conversación con este extremeño nacido en Madrid, donde su madre tenía farmacia (aunque él siempre habla de "la botica") en la calle Atocha.

Pero nuestro hombre no fue boticario, sino a Derecho, por ir a algún sitio. Luego se enamoró de la profesión y fue abogado desde el principio, y siempre abogado, hasta que lo eligieron diputado, otra forma de abogar con fuerza dialéctica siempre, por sus causas.

Acaso la primera gran intervención pública, y política, de Castellano fue en una asamblea profesional de los abogados madrileños en la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Tarde, que recuerdo bien, de grandes oradores: Villar Arregui, Antonio de Rato, Marcial Fernández Montes... Castellano pidió la dimisión del decano -Del Valle Iturriaga- en cuyo bufete había sido pasante. También fue su maestro, como Guillermo Früebeck o Jaime Guasp en el Derecho Procesal.